El estadio Andrés Torrejón volvió a latir este domingo. En plena resaca de las fiestas patronales y con las gradas del polideportivo completamente pobladas de afición, el Club Deportivo Móstoles certificó un estreno liguero inmejorable quince años después de su última participación en competición oficial, imponiéndose por un solvente 4-1 a un combativo Villa del Prado.
La mañana comenzó con la emoción a flor de piel gracias al homenaje que la directiva azulona rindió a Antonio Baena, histórico expresidente del club, quien recibió una placa conmemorativa en reconocimiento a toda una vida dedicada a la entidad mostoleña.
Sobre el césped, los pupilos de David Galán demostraron que la extraordinaria pretemporada, en la que no encajaron ni un solo gol ni conocieron la derrota, no fue casualidad. El vendaval ofensivo local comenzó muy pronto. A los cinco minutos, el Móstoles ya mandaba en el marcador. El ritmo no decayó y, antes del descanso, el luminoso reflejaba un contundente 3-0 gracias a una auténtica obra de arte de Fabre en el minuto 34 y al tanto de Cosmin en el 39.
Lejos de bajar los brazos, el Villa del Prado demostró ser un conjunto muy serio que dará mucho que hablar este curso. Sin embargo, apenas arrancada la segunda mitad, en el minuto 47, Ramiro amplió la cuenta local con el cuarto tanto mostoleño. Ya en el tramo final, los visitantes firmaron el merecido gol de la honra que premió su esfuerzo sobre el verde.
Esta goleada deja unas sensaciones inmejorables. Es pronto y queda un larguísimo camino por recorrer, pero el estreno de los hombres de Galán ha devuelto la ilusión a la grada mostoleña.



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